¿Cómo expandir y expresar nuestra creatividad?

Al poner en marcha un nuevo proceso creativo nos solemos enfrentar a ciertas dificultades a la hora de reflejar y desarrollar de manera conveniente cada una de las distintas etapas.

Sin duda, esto dependerá enteramente de las singularidades de cada proyecto, de la libertad con la que contemos para desarrollarlo, de los impedimentos internos o externos que se nos presentan, así como de propias limitaciones, habilidades o experiencia que atesoramos a nivel creativo y ejecutivo.

A modo general, podemos establecer siete fases que nos permitirán afrontar y desarrollar eficientemente cualquier tipo de proceso creativo:

  • Preparación. Obtener un briefing óptimo y en profundidad nos permitirá definir y los objetivos adecuados y establecer los medios para alcanzarlos. El estudio pormenorizado de todos los aspectos relacionados con el proyecto será de vital importancia en esta primera fase.
  • Incubación. Concentraremos nuestros esfuerzos en establecer vínculos entre los objetivos y los medios para lograrlos. Estableceremos un lenguaje coherente e iremos definiendo y descartando ideas, propuestas y elementos con el método de ensayo y error.
  • Iluminación o insight. La inspiración suele llegar tras haber valorado diferentes opciones. No hay una manera específica de definir lo que es una buena o una mala idea. En ocasiones solo depende de fijar un punto de partida e ir modelándolo de manera correcta para que cumpla todos los requisitos que harán de nuestra idea inicial un proyecto exitoso.
  • Verificación. En esta fase someteremos nuestra idea a toda una serie de pruebas para pulirla y modelarla. En todo momento tendremos en cuenta los objetivos y el briefing inicial, pero ahora es el turno de exprimir nuestra materia prima e investigar la manera de sacar el máximo rendimiento a cada acción a ejecutar.
  • Plasmación. Ahora solo nos queda plasmar la idea de manera óptima, efectiva y visual para seducir con ella a nuestro cliente y conseguir que se materialice en un proyecto de éxito.
  • Elaboración, producción. Pasada la prueba de fuego, nos pondremos a trabajar en el plano real para dar forma al proyecto y producir los elementos necesarios para llevarlo a término en la última fase.
  • Ejecución. Es el momento en el que nuestro proyecto se materializa en el plano real. Lo que empezó siendo una breve y fugaz idea acaba por tomar forma. Nos aseguraremos de que el resultado final cumple cada uno de los estándares que hemos fijado y se ajusta a los objetivos que nos marcamos desde la primera a la última fase de creación.

Quizá la parte más compleja de este proceso es la de plasmar adecuadamente la idea antes de compartirla y tener que validarla con el cliente. Para ello, las herramientas de diseño actuales nos permiten prácticamente replicar la realidad y dotar de color, forma, luz y vida a nuestra creatividad, con el fin de seducir y expresar más adecuadamente las ideas que nuestras mentes han creado.

tree_of_passion_by_robertodominguez.net

Para ello, programas como Photoshop, Illustrator, 3DS Max, SketchUp, etc. hacen que lo que hasta ahora solo podían plasmar profesionales con unas avanzadas capacidades y dominio del lenguaje plástico y artístico, sean accesibles para que la barrera que separa nuestras ideas de la consecución de poner en marcha un proyecto sea perfectamente salvable.

Adjunto un vídeo de creatividades propias desarrolladas con algunos de estos programas, porque una imagen vale más que mil palabras… especialmente en nuestra profesión.

Pon tu comentario